Xbox está en números rojos y su jefa lo dice claro: esto no puede seguir así, pero nadie sabe qué coño van a hacer
Mira, te voy a contar algo que me ha llamado la atención y que huele a drama de los gordos en el mundillo de los videojuegos. La tía que manda en Xbox, Asha Sharma, ha soltado un speech que no tiene d
Mira, te voy a contar algo que me ha llamado la atención y que huele a drama de los gordos en el mundillo de los videojuegos. La tía que manda en Xbox, Asha Sharma, ha soltado un speech que no tiene desperdicio. Básicamente, ha dicho que la división está jodida: ingresos que se desploman, problemas para conseguir componentes y un montón de estudios que han crecido como setas sin control. Vamos, que han montado una estructura que ahora mismo es una losa en lugar de una máquina de hacer juegos. Pero aquí viene lo curioso: no ha concretado ni una puta medida para arreglarlo. Es como si te dijeran que tu casa se quema pero no te dieran ni un extintor.
Vale, vamos por partes. Lo primero que me flipa es que esto no es nuevo. Llevamos años oyendo que Xbox tiene un problema de identidad. Que si Game Pass es el futuro, que si los exclusivos no llegan, que si las ventas de consolas van cojas... Pero ahora Sharma lo reconoce en público, y eso tiene cojones. Ella es la vicepresidenta corporativa y la que coordina toda la movida, así que no es una voz cualquiera. Cuando alguien con su cargo dice que "esto no puede continuar", es que la cosa está más que chunga. Según lo que ha trascendido, en declaraciones internas o en algún evento que no ha llegado a los focos principales, ha tirado de sinceridad: la caída de ingresos es masiva, la cadena de suministro de componentes sigue siendo un infierno —cosa que no es solo culpa suya, ojo, que el mercado global está fatal— y el sistema de estudios se ha desbordado. Han comprado mogollón de estudios en los últimos años: Bethesda, Activision Blizzard, y un montón de pequeños que ni recordamos. Y ahora toca gestionar ese mastodonte. Pero resulta que gestionar no es solo tener pasta, que también, sino saber coordinar talento, proyectos y plazos. Y ahí parece que están fallando.
Te pongo contexto: Microsoft se ha gastado una millonada en estas adquisiciones. La compra de Activision Blizzard, por ejemplo, fueron 69.000 millones de dólares. Pero luego, ¿qué? Han cerrado estudios como Tango Gameworks, que era de los suyos y había sacado juegazos como Hi-Fi Rush. Y despidos masivos: más de 2.500 personas en 2024 solo en la división de videojuegos. Es un despropósito. Parece que compran por inercia, sin un plan claro de cómo integrar todo. Y ahora se dan cuenta de que tienen más estudios que juegos buenos. Porque, seamos sinceros, ¿cuántos lanzazos ha tenido Xbox últimamente? Starfield prometía pero no acabó de cuajar, Forza Motorsport pasó sin pena ni gloria, y Redfall fue un desastre. Mientras tanto, Sony y Nintendo siguen sacando títulos que venden como churros y tienen una narrativa más clara. Xbox parece perdida en su propia estrategia de suscripciones y servicios, olvidándose de que al final la gente quiere juegazos, no solo un catálogo infinito de cosas que probar.
Y luego está el tema de Game Pass. Que sí, que es un servicio cojonudo, que te da acceso a cientos de juegos por una cuota mensual. Pero el modelo tiene sus límites. Si no sacas juegos potentes que justifiquen la suscripción, la gente se cansa. Además, meter ahí los lanzamientos de día uno cuesta una pasta. Cada vez que sacas un juego en Game Pass, dejas de vender copias individuales. Y si ese juego no es un exitazo, pierdes dinero doble. Por no hablar de que los estudios internos necesitan incentivos para crear, y si saben que su juego va a estar en un servicio de suscripción desde el minuto uno, quizás no se esfuerzan tanto en la calidad. Es un equilibrio jodido. Sharma lo sabe, y por eso ha puesto el grito en el cielo. Pero no ha dicho cómo van a salir del atolladero. ¿Van a recortar más estudios? ¿Van a cambiar el modelo de Game Pass? ¿Van a apostar por juegos más pequeños o por superproducciones? No se sabe. Y eso es lo que más mosquea.
Otra cosa que me parece relevante es la crisis de componentes. Esto no es solo culpa de Xbox, ojo. La pandemia jodió las cadenas de suministro globales, y la guerra de Ucrania no ayudó. Pero Microsoft tiene recursos de sobra para negociar mejores acuerdos. El problema es que sus consolas, Xbox Series X y S, no están vendiendo como esperaban. En parte porque la gente ya no se pelea por tener la última máquina; muchos juegan en PC o en móvil. Y en parte porque la estrategia de lanzar dos modelos distintos (una más potente y otra más barata) ha creado confusión. Los desarrolladores tienen que optimizar para dos sistemas diferentes, y eso encarece los juegos. Además, la PS5 de Sony les está comiendo la tostada en ventas, y Nintendo Switch sigue siendo un fenómeno. Xbox está en tierra de nadie: no es la más potente, no tiene los mejores exclusivos, y su propuesta de valor (Game Pass) no termina de cuajar como esperaban.
Y luego está el factor humano. Los estudios de desarrollo no son máquinas de hacer juegos; son equipos de gente creativa que necesita estabilidad. Con los despidos constantes y la incertidumbre, el talento se va a otros sitios. ¿Quién quiere trabajar en Xbox si cada seis meses hay una reestructuración? Eso genera un ambiente de miedo que no es bueno para la innovación. Necesitas que los desarrolladores se sientan seguros para arriesgar, para probar cosas nuevas. Pero si encima les dices que los ingresos caen y que hay que apretarse el cinturón, lo único que consigues es juegos mediocres y decisiones conservadoras. Mira lo que pasó con Halo Infinite: un desarrollo infernal, cambios de dirección, y al final un juego que no estuvo mal pero tampoco fue el bombazo que esperaban. Eso es lo que pasa cuando la gestión es un caos.
En fin, que la advertencia de Sharma es un toque de atención, pero sin hoja de ruta. Es como si el capitán del barco dijera que el barco hace agua pero no diera órdenes claras a la tripulación. La comunidad de jugadores está hasta las narices de promesas vacías. Queremos juegos, no discursos. Y los inversores, que son los que realmente mandan, quieren ver resultados. Si Xbox no espabila, puede que acaben siendo una división residual dentro de Microsoft, centrada solo en servicios en la nube y olvidándose del hardware. Y eso sería una putada para los que crecimos con la Xbox original y el Halo. Pero bueno, así está el patio.
Según ha adelantado el medio Kotaku.



