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IA

¿Vas a explotar dando feedback? Deja que ChatGPT te salve el pellejo

¿Vas a explotar dando feedback? Deja que ChatGPT te salve el pellejo

¿Vas a explotar dando feedback? Deja que ChatGPT te salve el pellejo

Vale, confiesa. La última vez que tuviste que decirle a un compañero que su presentación parecía hecha con Paint y prisa, acabaste soltando algo como «esto está regular» y luego te pasaste la noche dándole vueltas. O peor: soltaste la crítica directa y ahora el ambiente en la oficina es más frío que el café de la máquina.

Si eres de los que piensan que dar feedback es un arte que dominas... enhorabuena, eres un mentiroso. Todos hemos metido la pata. Porque no es lo que dices, es cómo lo dices. Y cuando estás frustrado, tu cerebro convierte «podrías mejorar la estructura» en «¿en qué estabas pensando?». Y ahí se acabó la paz.

La solución: ChatGPT como traductor emocional

Aquí va la idea: no tienes que ser empático por naturaleza, solo tienes que saber copiar y pegar. ChatGPT puede transformar tu crítica interna en un mensaje que no haga llorar a nadie (o al menos, que no lo haga en la reunión). Es como tener un amigo psicólogo que nunca se cansa de tus dramas.

Y no, no es una tontería. Es usar la herramienta para lo que de verdad importa: comunicar sin destruir. Porque el feedback no es para desahogarte, es para mejorar. Pero claro, tú solo quieres que lo hagan mejor y rápido, sin papeleo emocional.

Cómo usarlo en 3 pasos (sin que suene a robot)

  • Paso 1: Describe el problema sin filtros. Escribe en ChatGPT: «Tengo que decirle a mi compañero que su informe llega tarde y con errores. Pero quiero que suene constructivo, no como un regaño.» Cuanto más crudo seas, mejor lo afinará.
  • Paso 2: Añade contexto y tono. Dile si es para un correo, una reunión o un mensaje de Slack. Y especifica el tono: «cercano pero profesional», «directo pero sin herir». La IA ajusta el mensaje a tu situación.
  • Paso 3: Revisa y personaliza. No copies y pegues a lo loco. Cambia alguna palabra, añade un detalle que solo tú sabes. El resultado será un feedback que suena a ti, pero sin la parte explosiva. Y si te atascas, siempre puedes pedirle que lo haga «más suave» o «más claro».

Ejemplo real: le pedí que convirtiera «me parece mal que no respetes los plazos» en algo que no sonara a mi madre. Me devolvió: «He notado que los últimos informes han tenido retrasos. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte a cumplir los plazos?» Joder, hasta yo me lo creí.

El truco del «sándwich» (pero con IA)

Si no quieres que ChatGPT haga todo, úsalo para el clásico sándwich: positivo, negativo, positivo. Pero hazlo con clase. Pídele: «Escribe un feedback con estructura sándwich para decirle a X que su código tiene fallos, pero que valoro su esfuerzo.» La IA te dará algo como: «Tu enfoque en el proyecto ha sido muy bueno. He visto algunos errores en el código que podríamos revisar juntos. Me gusta tu actitud y sé que lo resolverás rápido.» ¿Ves? Nadie se ofende, todos mejoran.

Call to action (sin presión)

Así que la próxima vez que sientas que la vena del cuello te late, no respondas. Abre ChatGPT y escribe lo que quieres decir, luego deja que lo convierta en algo que no te haga dormir mal. Y si te funciona, cuéntaselo a ese compañero que también explota. Quizás así dejamos de odiarnos un poco en las reuniones.

Fuentes: ChatGPT oficial, documentación de OpenAI, experiencia propia (que es la que más duele).

Fuentes: ChatGPT oficial, documentación de OpenAI, experiencia propia

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