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Uganda, el Marburg y el silencio que no se entiende

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Early reports indicate there may be another case, but spread is thought to be localized.

Uganda, el Marburg y el silencio que no se entiende

Tío, que esto de Uganda empieza a oler a chamusquina. Resulta que mientras todo el mundo está con el ojo puesto en el brote de Ébola que no se va ni con agua caliente, los colegas de salud pública se han encontrado con un invitado sorpresa: el virus de Marburg. Y no es que sea un desconocido, eh. Es primo hermano del Ébola, mismas pintas, mismos sudores fríos y, sobre todo, mismo miedo a que se te vaya de las manos.

El caso confirmado es el de una cría de año y medio. Sí, una niña que no ha llegado a los dos años y ya está en el otro barrio. Y aquí viene lo gordo: las autoridades ugandesas están más calladas que un muerto en un velatorio. El Africa CDC, que es como el jefe de bomberos del continente, dice que no hay más casos activos y que los contactos de la pequeña están limpios. Pero claro, cuando Reuters llama al ministerio de Sanidad de Uganda, el portavoz suelta un 'yo no sé nada de eso' que ni un político pillado con las manos en la masa.

Y no es solo eso. La embajada de Estados Unidos ya lanzó una alerta sanitaria el 29 de junio hablando de un 'caso potencial'. O sea, que los americanos sabían algo antes que los propios ugandeses. Y la OMS confirma que les avisaron de un caso el 30. Pero luego llega Stat News y dice que, según fuentes internas, en realidad hay dos casos. Dos, no uno. Y que el bicho parece que no se ha ido de fiesta, que está localizado, pero el secretismo es tal que parecen estar escondiendo un cadáver debajo de la alfombra.

¿Por qué tanto silencio? Pues mira, el dinero siempre habla más alto que la salud. Uganga vive del turismo y de la imagen de país estable. Si reconoces que tienes un brote de Marburg, adiós visitas, adiós divisas, adiós todo. Y con el Ébola ya campando, la última mierda que necesitan es que les caiga otra encima. Pero oye, que esto de callarse no es gratis. Si el bicho se escapa, luego no vale llorar.

Así que, resumiendo: un caso confirmado, otro sospechoso, un gobierno que no suelta prenda y un virus que no perdona. Veremos si esto se queda en un susto o acaba siendo otro dolor de cabeza para un país que ya tiene bastante con lo suyo.

Segun ha adelantado el medio ArsTechnica.

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