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Star Wars: Galactic Racer me ha hecho comerme mis palabras (y de qué manera)

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Not only were my fears of the roguelite loop unfounded, but the Burnout roots baked into developer Fuse Games’s DNA was joyously evident in every moment I spent on the track with Star Wars: Galactic Racer. And the times I wasn’t going hundreds of miles per hour when I was on foot did a great job of

Star Wars: Galactic Racer me ha hecho comerme mis palabras (y de qué manera)

Vale, confieso que cuando supe que iba a haber un nuevo juego de carreras de Star Wars hecho por un estudio con gente que viene de Burnout, flipé. Pero luego me dijeron que era un roguelite y se me heló la sonrisa. Pensaba: “otro juego que te obliga a repetir la misma mierda una y otra vez hasta que te salen las mejoras adecuadas”. Pues no, colega. Me he equivocado de medio a medio.

He tenido la oportunidad de probar Star Wars: Galactic Racer, y lo primero que te digo es que esto no es un simple parche para los nostálgicos de Episode 1: Pod Racer. Es mucho más. La gente de Fuse Games ha cogido la esencia de la velocidad de Burnout –esos derrapes, esa sensación de ir al límite– y la ha metido en el universo de Star Wars sin que chirríe. Y ojo, porque cuando no estás pilotando a hostias por el Outer Rim, te bajas del vehículo y exploras a pie. Y eso, que podría ser un pegote, le da un toque muy guay a la experiencia.

La historia te mete en la piel de Shade, un pringao que se ve arrastrado a un circuito de carreras ilegales porque un capullo llamado Kestar Bool le tiene manía. Y sí, tienes que escalar posiciones, ganar carreras y, de paso, joderle los planes al malo. Pero lo que mola es cómo está montado el bucle roguelite. No es el típico “muere y vuelve a empezar” que te saca de quicio. Aquí cada carrera te da recursos, mejoras y opciones para personalizar tu nave o tu podracer. Y la sensación de velocidad es bestial. Vas a cientos de kilómetros por hora esquivando obstáculos, derrapando en curvas cerradas y usando el turbo como si no hubiera un mañana.

Me ha sorprendido lo bien que funciona la mezcla. Los chavales de Fuse Games han conseguido que el roguelite no sea un coñazo, sino un incentivo para seguir jugando. Y lo mejor: no es un clon barato de lo que ya conocemos. Tiene personalidad. Si te gustan los arcade racers y el universo Star Wars, esto es lo tuyo. Yo, desde luego, estoy deseando echarle más horas.

Según ha adelantado el medio IGN.

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