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Sonic y Pico Park: el crossover que no sabía que necesitaba y que me ha hecho flipar

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After playing Sonic Pico Park, I'm convinced that this co-op 2D puzzle-platformer is a match made in throwback heaven. We talked with the developers about how they created it.

Sonic y Pico Park: el crossover que no sabía que necesitaba y que me ha hecho flipar

Mira, te voy a ser sincero: cuando me enteré de que Sonic se iba a liar con Pico Park, pensé que era un meme mal ejecutado o una estrategia rara de SEGA para vender más. Pero después de hincarle el diente en el Summer Game Fest, tengo que reconocer que me he equivocado de medio a medio. Este trasto es una pasada.

Lo primero: Pico Park es ese jueguecito de puzles cooperativo que parece una tontería hasta que te pones con cuatro colegas y acabas a hostias porque no coordináis un salto. Pues ahora imagínate eso, pero con el erizo azul y sus colegas metidos de por medio. Y no, no es un simple cambio de skins, que eso lo hace cualquiera. Los desarrolladores han tenido el buen gusto de meter mecánicas clásicas de los Sonic, como los dash pads o los anillos, y las han integrado en el caos cooperativo de Pico Park. El resultado es una mezcla que funciona de cojones.

Jugué ocho niveles y, oye, me lo pasé como un enano. Desde el primer momento, el juego te obliga a comunicarte, ya sea a gritos en el sofá o con gestos si juegas online. Y eso que los niveles empiezan siendo monos y sencillos, pero no te confíes: luego vienen trampas de timing, plataformas que se caen y momentos en los que tienes que apilar a los personajes para llegar a interruptores. Es una locura que engancha. Y lo mejor es que no hay presión: si la cagas, te ríes y vuelves a intentarlo. Eso es oro puro en un mercado lleno de juegos cooperativos que te estresan más que una reunión con tu jefe.

Lo que más me flipa es que Sonic no está aquí de adorno. Los niveles aprovechan su velocidad y sus movimientos característicos, pero sin perder la esencia de Pico Park. Es como si hubieran fusionado lo mejor de ambos mundos: la tontería y el trabajo en equipo del original, con la chispa y el ritmo del erizo. Y ojo, que el apartado gráfico, con ese estilo 8-bit minimalista, le sienta de muerte. No necesitas más para que la cosa funcione.

En fin, que si eres de los que piensan que los crossovers son siempre cutres o forzados, date una vuelta por este. Yo salí de la demo con una sonrisa de oreja a oreja, y eso no me pasa con todos los juegos. Seguro que cuando salga, se convierte en el plan perfecto para una tarde de risas con amigos.

Segun ha adelantado el medio IGN.

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