¿Se ha pasado de moda ya el sueño del PC portátil? Pues igual sí
Fancy a spot of pessimism, perchance?
Mira, yo siempre he sido un puto fan de los cacharros estos. Desde la Game Boy hasta la Switch, pasando por la PSP, siempre me ha molado eso de llevarte el vicio a cualquier lado. Pero ojo, porque lo chulo de esas consolas era precisamente lo que no podían hacer. Eran limitadas, y eso las hacía especiales. Ahora resulta que te puedes llevar el mismo PC de la torre de tu cuarto al sofá, y sí, flipas, pero luego te das cuenta de que igual el sueño se está convirtiendo en una pesadilla de precios.
Resulta que el colega Andy, que es el que nos trae las ofertas de estos chismes, ha soltado una perla: que el Asus ROG Ally Xbox X, que vale mil pavos, es ahora la mejor opción calidad-precio. Mil euros. Por un cacharro que juega bien, sí, pero que cuesta lo que un PC decente de sobremesa. Y claro, si tienes la pasta, pues vale, pero ¿y el resto? ¿Los que no queremos hipotecarnos por jugar al Civilization en el tren?
El problema, como siempre, son los componentes. Resulta que la crisis de suministro de memorias ha hecho que todo suba como la espuma. Y el ejemplo más sangrante es el Steam Deck, que era el rey de la relación calidad-precio. Pues bien, Valve ha eliminado los modelos LCD baratos, y ahora solo venden los OLED. El modelo base de 512 GB ha pasado de 549 a 789 dólares. Casi 250 pavos más. Y el de 1 TB ha pegado un subidón del 50%, de 649 a 949 dólares. Vamos, que si antes era una opción asequible, ahora es un lujo.
Lo más loco es que, a pesar de esta subida, las Steam Deck se están agotando en Norteamérica. La gente las compra como si no hubiera un mañana. Pero yo me pregunto: ¿esto es sostenible? Porque si cada vez que quieren sacar un modelo nuevo te suben un 50% el precio, al final el mercado se va a quedar en cuatro gatos con pasta. Y los que quieren entrar en esto, los que buscan un primer PC portátil para jugar, se van a quedar fuera.
No sé, igual soy yo, pero creo que el concepto de PC gaming portátil se está desvirtuando. Se ha convertido en un producto para ricos, para los que quieren tener lo último sin importar el precio. Y eso, colega, no es el espíritu de los videojuegos. El espíritu es jugar, no pagar. Así que igual sí, igual estos cacharros están un poco 'cooked', como dicen los ingleses. O sea, fritos.
Segun ha adelantado el medio PC Gamer.



