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IA

OpenAI ya tiene su primer hardware, y no, no es el chisme con Jony Ive

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OpenAI acaba de estrenar su primer producto de hardware. Pero todavía no te emociones con ver el dispositivo que la compañía está preparando junto a Jony Ive, que sería una suerte de altavoz inteligente. El lanzamiento de hoy es

OpenAI ya tiene su primer hardware, y no, no es el chisme con Jony Ive

Tranqui, que no ha llegado el momento de emocionarse con el supuesto altavoz inteligente de OpenAI y Jony Ive. Eso sigue en el horno, y quién sabe si algún día lo veremos. Lo que sí han soltado es el Codex Micro, un cacharrito que, siendo sinceros, me ha sorprendido. No por lo que es, sino porque han decidido meterle mano al hardware de verdad. Y no, no es para el público general. Esto va para los que viven pegados al código, los power users de Codex, esa plataforma de programación que corre sobre ChatGPT.

El Codex Micro es básicamente una consola de botones físicos, como una Stream Deck pero pensada para programar con IA. Lo han hecho en colaboración con Work Louder, un fabricante de teclados que sabe de lo suyo. Y aquí viene lo interesante: no es un capricho, es una herramienta para los que ya están hasta el gorro de hacer clics y escribir comandos. Te pones a programar con Codex, y en lugar de andar navegando menús o escribiendo prompts cada dos por tres, le das a un botón y ya. Acciones directas, sin pantalla, sin distracciones.

El dispositivo tiene seis teclas translúcidas que se iluminan, una perilla para ajustar el nivel de razonamiento de la IA sobre la marcha, un joystick y un sensor táctil. Todo reconfigurable desde la app de ChatGPT. Y lo más chulo: los indicadores de actividad para agentes de IA. Si tienes varios agentes trabajando en paralelo, las teclas cambian de color según lo que estén haciendo. Verde para chats sin leer, azul para cuando la IA está pensando, naranja si necesita tu intervención. Es como tener un semáforo de productividad en tu escritorio.

Pero ojo, que esto no es para el que escribe un tuit de vez en cuando. Esto es para el programador que tiene a Codex como su sombra, el que delega tareas en agentes de IA y necesita controlarlos sin perder el foco. Y ahí está el truco: OpenAI no está vendiendo un juguete, está vendiendo una herramienta de trabajo. Un accesorio de nicho, caro, pero que tiene sentido si vives en el ecosistema de Codex.

Y aquí entramos en el meollo. ¿Por qué lanzar esto ahora? Porque OpenAI sabe que el futuro no está solo en el software, sino en cómo interactuamos con él. Los botones físicos, los joysticks, las perillas... son una vuelta a lo táctil en un mundo dominado por pantallas. Y aunque parezca una contradicción, tiene su lógica. Cuando estás programando, el teclado y el ratón son el estándar, pero con la IA en medio, a veces necesitas algo más rápido, más intuitivo. Codex Micro es eso: un puente entre tú y la máquina, pero hecho de plástico y LEDs.

Ahora, no nos flipemos. Esto no es el iPhone de la IA, ni siquiera un producto masivo. Es un guiño a los early adopters, a los que ya están metidos hasta el cuello en la automatización con ChatGPT. Y sinceramente, me parece un movimiento inteligente. OpenAI prueba el terreno con un hardware de bajo riesgo (porque lo fabrica otro), se posiciona en el espacio físico y, de paso, le da una herramienta útil a su comunidad más fiel. Mientras tanto, el proyecto con Jony Ive sigue en el aire, quizás esperando a que el mercado esté listo para un altavoz que hable contigo como si fuera un colega.

Lo que me chirría un poco es el precio. No lo han soltado aún, pero si sigues la pista a Work Louder, sus teclados no son precisamente baratos. Y si encima le pones el sello de OpenAI, espera que ronde los 200-300 pavos. Para el que programa por hobby, es una burrada. Para el que vive de ello, puede ser una inversión que rentabilice en tiempo. Como siempre, depende de lo que valores tu productividad.

En resumen: Codex Micro es el primer ladrillo en la pared de hardware de OpenAI. No es el muro, ni siquiera es un ladrillo bonito, pero es un comienzo. Y si funciona, veremos más productos así. Quizás un día, ese altavoz con Jony Ive sea real. Pero mientras, los programadores tienen su consola de botones para sentirse como en una nave espacial mientras escriben código. Y oye, si con eso la IA se vuelve más útil, bienvenido sea.

Segun ha adelantado el medio Hipertextual.

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