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IA

Omen AI se mete en la tubería de los centros de datos para evitar que se llenen de bichos

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Omen AI raised a $31 million Series A to monitor chip coolant and stop bacterial outbreaks in data centers.

Omen AI se mete en la tubería de los centros de datos para evitar que se llenen de bichos

Mira, que los centros de datos se están friendo es algo que sabemos todos. Pero lo que no te cuentan es que, además de calor, están criando vida. Sí, como lo oyes. Bacterias. Y no es broma. Resulta que para refrigerar esos cacharros de GPUs que se calientan como una plancha, usan un líquido que es agua mezclada con algo para que no salgan bichos. Pero los listos de los managers, para que rinda más, le meten más agua, que absorbe mejor el calor. Y claro, entonces las bacterias campan a sus anchas, se forma una mierda que tapa los conductos y tienes que parar todo cinco o seis horas. Pérdidas de millones. Ya me dirás.

Pues aquí entra Omen AI, una startup que ha levantado 31 millones de dólares en una ronda Serie A liderada por Nava Ventures. Y no, no es otra empresa de IA para hacer dibujitos o escribir poemas. Estos van a lo práctico: un espectrómetro enano que monitoriza la salud de ese líquido en tiempo real. O sea, como un médico de cabecera para el agua sucia de los servidores. Detecta el crecimiento bacteriano antes de que se convierta en una plaga y te ahorras el parón. El CEO, Zach Laberge, un chaval que con 14 años ya montaba empresas y dejó el instituto, lo explica claro: “No estás arriesgando horas muertas porque no tienes ni idea de lo que pasa químicamente”. Suena bien, ¿no?

Lo mejor es que esto no es solo para centros de datos. Omen empezó en 2024 con la idea de meter sensores en maquinaria de construcción, como excavadoras, para saber cuándo se estaban desgastando las piezas sin tener que mandar muestras al laboratorio. De hecho, los concesionarios de Caterpillar ya eran clientes. Pero el negocio gordo ahora es la nube, porque con la demanda de IA, los centros de datos están al límite y cualquier optimización vale oro. Además, el espectrómetro no solo detecta bacterias, también ve si hay cobre o cromo, que indica bombas gastadas, o silicio, que son juntas que fallan. Vamos, un chivato total.

Y ojo, que la ronda tiene nombres gordos: CRV, Vanderbilt University, Mann+Hummel, y hasta ejecutivos de Bridgestone, GM, Johnson Controls y Tensorwave. No es para menos. Porque si logran que los centros de datos no se llenen de bichos y no tengan que parar cada dos por tres, se ahorran una pasta. Y de paso, hacen que la IA funcione más barata. Que falta hace.

Segun ha adelantado el medio TechCrunch AI.

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