Los fans de los Backrooms están cabreados con A24 por borrar su arte, y el director promete arreglarlo
Kane Parsons has promised Backrooms fans that he’s investigating copyright strikes from A24 against content creators for artwork inspired by the creepypasta-turned-blockbuster.
Mira, te voy a contar una historia que es la hostia de loca. Resulta que A24, esa productora que se ha ganado a pulso el respeto de medio mundo con pelis como Hereditary o The Witch, ha estado dando por saco a los fans de los Backrooms. Y no, no me refiero a que les haya mandado una carta bonita, sino a que ha tirado de derechos de autor para borrar del mapa obras de arte que la gente había hecho por amor al arte, sin ánimo de lucro. El director de la película, Kane Parsons, ha tenido que salir al quite y prometer que está investigando el tema. Pero, colega, el daño ya está hecho.
Resulta que el 15 de julio, un usuario de Reddit llamado 'GnarlyNet' se fue al subreddit oficial de los Backrooms a soltar el churro. Resulta que había subido un diseño a Redbubble —un patrón de papel pintado amarillo, inspirado en la imagen original de los pasillos interminables que empezó todo el mogollón— y A24 le había metido un aviso de retirada. La plataforma le dijo que la queja venía de "A24 Films LLC". El tío, que no se calla, dice que discutió con Redbubble que su obra se basaba en la imagen viral original, no en la peli que Parsons tiene prevista para 2026. Pero nada, el aviso sigue ahí, como un fantasma en la máquina.
Y no fue el único. Otro usuario de Reddit se sumó al carro el 14 de julio, contando que también le habían metido un aviso por obras suyas en Redbubble. En su caso, no eran patrones de pared, sino dibujos de dos tías en un pasillo con luz fluorescente y una oficina que gritaba 'Backrooms' por los cuatro costados. También un desarrollador independiente dijo que su juego inspirado en los Backrooms había sido borrado de Google Play por suplantar la marca. Vamos, una auténtica cacería.
La cosa se ha puesto tan tensa que el propio Kane Parsons, el director de la peli que A24 va a producir, tuvo que meterse en el hilo de Reddit a las tantas de la noche del 15 de julio. Y dijo, textualmente: "Estoy investigando esto. No debería estar pasando". O sea, el tío se ha dado cuenta de que la cosa se le ha ido de las manos. Porque, seamos sinceros, los Backrooms no son una invención suya ni de A24. Son un creepypasta, una leyenda de internet que nació en 2019 en un foro de 4chan. Alguien subió una foto de un pasillo amarillo y dijo: "Si no tienes cuidado, te vas a los Backrooms". Y de ahí, a la fama mundial. Kane Parsons hizo unos cortos en YouTube que se volvieron virales, y luego A24 le fichó para hacer la película. Pero el germen, la semilla de todo esto, es de la comunidad, no de una corporación.
Y aquí está el meollo del asunto. A24 está usando, según los fans, sistemas automatizados para barrer todo lo que huela a Backrooms. Y claro, eso no distingue entre una obra de fan y un producto oficial. Es como si Disney empezara a denunciar a todos los que dibujan a Mickey Mouse en una servilleta. Es una puta locura. Porque, además, la mayoría de estos artistas no están vendiendo camisetas con el logo de la peli, sino que están haciendo arte inspirado en el concepto original, que es de dominio público, o al menos de la cultura popular. Pero A24, con su equipo de abogados, está apretando las tuercas.
Lo peor es que esto no es nuevo. Las productoras siempre han tenido una relación de amor-odio con los fans. Por un lado, les encanta que la comunidad genere contenido, porque les da publicidad gratis. Por otro, cuando el contenido se sale de su control, sacan las tijeras. Pero aquí el problema es de base: los Backrooms son un fenómeno colaborativo. La gente no está esperando a que A24 saque la peli para consumir el lore; lo están creando ellos mismos. Y ahora, la productora les está diciendo: "Oye, para, que esto es mío". Y no, no es suyo. Es de todos.
Kane Parsons, que es un tío joven y viene del mundillo de internet, parece que lo entiende. Por eso ha prometido investigar. Pero la pregunta es: ¿podrá hacer algo? Porque al final, A24 tiene los derechos de la adaptación cinematográfica, y es probable que los términos del contrato incluyan cláusulas de protección de marca. Así que, aunque Parsons quiera ser el colega guay que deja a los fans hacer lo suyo, los abogados de la productora pueden tener la última palabra.
De todas formas, lo que ha pasado es un toque de atención. Si A24 sigue por este camino, se va a cargar la comunidad que ha hecho grande a los Backrooms. Porque, seamos sinceros, sin los fans, esto no sería más que una imagen rara en internet. La peli de Parsons puede ser la hostia, pero el fenómeno es de la gente. Y si la productora no lo respeta, se va a encontrar con una bronca de las gordas. Ya hay gente hablando de boicot, de no ir a ver la peli, de todo. Y todo por un puñado de avisos de copyright mal gestionados.
En fin, que la cosa está caliente. Por ahora, Parsons ha dicho que lo está mirando, y los fans cruzan los dedos. Pero ojalá que A24 se dé cuenta de que, a veces, es mejor dejar que la comunidad respire, que al final, todos salen ganando. Porque, como dicen en internet, los Backrooms son de todos y de nadie. Y eso es lo que los hace tan jodidamente especiales.
Según ha adelantado el medio IGN.



