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Lestat se pone el traje de rockstar y despierta a la madre de todos los vampiros con un disco

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Rolin Jones discusses the essential role of music on Lestat’s past and present — and how he wanted it to mirror the Queen of the Damned's awakening — in Episode 5, "New York."

Lestat se pone el traje de rockstar y despierta a la madre de todos los vampiros con un disco

Mira, colega, si algo nos ha quedado claro con el capítulo de esta semana de Interview With the Vampire es que Lestat de Lioncourt no sabe hacer las cosas a medias. El tío se ha montado un disco póstumo —porque claro, está muerto pero no— y resulta que su música no solo es un desahogo de tres siglos de dramas, sino que también sirve para despertar a Akasha, la primera vampira de la historia. Vamos, que si te creías que los vinilos de tu abuela tenían poder, espera a oír lo que hace este chaval.

La jugada de Rolin Jones, el showrunner, ha sido mezclar el pasado y el presente de Lestat de una forma que no esperabas. Por un lado, tenemos al Lestat moderno, encerrado en un estudio de grabación, volviendo locos a sus músicos porque quiere el álbum perfecto. Por otro, flashbacks de cuando Marius de Romanus lo sacó de la tumba y le encargó la movida de cuidar a Akasha y Enkil, los vampiros originales que llevan siglos durmiendo la siesta. Y todo esto, aderezado con música que es el hilo conductor de su vida. Porque sí, el tío cree que su pasado de rockstar es igual de importante que el despertar de la Reina de los Condenados.

Lo guapo de todo esto es que Jones ha tirado de la tira cómica de Anne Rice y la ha moldeado a su puto antojo. Según dice, cogieron el texto original, lo machacaron con un martillo neumático y se quedaron con la esencia emocional. Y vaya que si funciona. El capítulo cinco, 'New York', es un viaje de dos líneas temporales que encajan como un puzle. Mientras Lestat se desgañita en el estudio, recordamos cómo su música fue un bálsamo para Akasha durante una década. No es que la despertara con un grito, sino con acordes y letras. El poder de la música, tío, que no es broma.

Para los que fliparon con Aaliyah en la peli de 2002, esto es un guiño en condiciones. Akasha ya no es solo un personaje de libro o una estrella de cine; aquí tiene peso, presencia y un despertar que promete liar la madeja. Y todo porque Lestat, en su eterno ego, decidió que su disco tenía que ser la hostia. Así que ya sabes, si te gusta el drama vampírico con banda sonora, este capítulo te va a dejar pegado al sofá. La música no es un adorno, es el motor de la historia.

Segun ha adelantado el medio IGN.

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