La resaca del 'tokenmaxxing': las empresas se enfrentan a la factura de la IA
Tokenmaxxing was the hottest trend in Silicon Valley earlier this year, with CEOs encouraging employees to push AI usage as far as it would go. Then the bill came due. Uber reportedly blew through its annual AI budget in a few months, some companies cut Claude licenses for parts of their org, and Me
¿Te acuerdas de cuando todo el mundo flipaba con el 'tokenmaxxing'? Sí, esa moda de Silicon Valley de principios de año donde los jefes decían a sus empleados: 'dale caña a la IA, no te cortes, que esto es el futuro'. Pues bien, la fiesta se ha terminado y ahora toca pagar la cuenta. Y vaya si duele.
Resulta que meter tokens como si no hubiera un mañana tiene consecuencias. Uber, por ejemplo, se ha ventilado su presupuesto anual de IA en solo unos meses. No es coña. Otras empresas han tenido que recortar licencias de Claude (el modelo de Anthropic) en algunos departamentos, y Meta directamente ha matado su ranking interno de uso de IA. Vamos, que la cosa está tensa.
Y aquí es donde entra Tiffany Luck, de NEA, que viene a decir lo que muchos ya sospechábamos: las empresas aún no tienen ni puta idea de cómo medir el retorno de inversión de la IA. Y ojo, que no es que sean tontas, es que el problema es de base. Porque una cosa es flipar con lo que puede hacer un modelo de lenguaje, y otra muy distinta es que eso se traduzca en beneficios reales. ¿Cuánto vale un chat que te ahorra tiempo? ¿Y si ese tiempo no lo usas para algo productivo? Ahí está el lío.
Lo que está pasando es que muchas compañías se han lanzado a implementar IA sin pararse a pensar en el 'para qué'. Y ahora, con la factura encima de la mesa, se dan cuenta de que no todo lo que brilla es oro. Porque sí, la IA mola, pero si te cuesta un pastón y no sabes si realmente estás ganando más de lo que gastas, igual es momento de parar y replantearse las cosas.
Al final, el 'tokenmaxxing' era una moda pasajera, como las pulseras de silicona o los NFTs. Lo importante ahora es que las empresas aprendan de sus errores y empiecen a usar la IA con cabeza, no solo por postureo. Porque si no, la siguiente factura puede ser aún más gorda.
Según ha adelantado el medio TechCrunch AI.



