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IA

La IA agéntica no solo piensa, devora electricidad como si no hubiera mañana

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Durante un tiempo, una de las polémicas alrededor del consumo de la inteligencia artificial tenía que ver con el agua. Tiempo después supimos que los cálculos (aú

La IA agéntica no solo piensa, devora electricidad como si no hubiera mañana

Mira, colega, de esto ya hablamos hace tiempo, cuando la inteligencia artificial empezó a dar guerra con lo del agua. Que si los centros de datos bebían como esponjas, que si los cálculos estaban mal hechos... Total, que al final nos olvidamos del agua y nos centramos en la energía. Y claro, el tema es serio: los chatbots ya estaban dejando la factura de la luz temblando, pero ahora llega la IA agéntica y, sin avisar, multiplica el consumo por 136,5. Sí, has leído bien, no es coña.

Resulta que el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea, el KAIST para los amigos, se ha puesto a hacer números y ha soltado un dato que te deja helado. Un chatbot normal, de esos que usas para preguntar tonterías, consume una miseria comparado con un agente de IA. ¿La diferencia? El chatbot te da la respuesta y se va a dormir, pero un agente es como ese colega que no sabe parar: se pone a hacer cosas por su cuenta, pide recursos, tira de GPUs y, mientras, la electricidad se va por el desagüe. Hablamos de 348,41 Wh por una sola petición compleja. Para que te hagas una idea, eso es más de lo que gasta un microondas en una hora.

Lo peor no es solo el número, sino cómo lo hacen. El estudio pilló varios modelos, y uno llamado LATS se comió 62,1 veces más energía que un chatbot. Pero el premio gordo se lo lleva un framework basado en el Llama-3.1 Instruct 70B de Meta, que llegó a consumir 136,5 veces más por consulta. Y claro, no es solo la energía, es el tiempo. Los agentes tardan hasta 153,7 veces más que un chatbot en responder. Y durante ese tiempo, las GPUs están ahí, paradas más de la mitad del rato, esperando a que el software decida qué hacer. Vamos, que están consumiendo electricidad sin mover un dedo.

Esto no es un problema de futuro, es ya. La IA agéntica está aquí, y si no ponemos remedio, los centros de datos van a pedir más potencia que una ciudad pequeña. Las empresas tecnológicas se frotan las manos con la autonomía de estos sistemas, pero se olvidan de que cada paso que da un agente, cada decisión que toma, tiene un coste energético que no se ve a simple vista. Y mientras, el planeta sigue calentándose y las facturas subiendo. Que sí, que la tecnología mola, pero a este paso, nos vamos a quedar sin luz para cargar el móvil.

Segun ha adelantado el medio Xataka IA.

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