Game Pass: 77 millones de suscriptores soñados, 30 millones reales y un puto caos en Xbox
Xbox CEO Asha Sharma has admitted Game Pass has failed to grow as Microsoft had expected, with reports indicating it is tens of millions of subscribers short of previous targets.
Mira, tío, no hace falta ser un lince para ver que Xbox lleva un tiempo en modo supervivencia, pero lo que ha soltado ahora Asha Sharma es para mearse de la risa o llorar, según el día. La CEO de la división gaming de Microsoft ha soltado la liebre: Game Pass no solo no ha crecido como esperaban, sino que está a años luz de las cifras que se marcaron. Según el Wall Street Journal, los iluminados de Redmond creían que para estas fechas tendrían 77 millones de suscriptores. ¿La realidad? 30 millones. Sí, menos de la mitad. Y ojo, que en el juicio de la FTC contra Microsoft ya se filtró que para 2030 querían 100 millones. A este ritmo, mejor que vayan pidiendo presupuesto para una estatua de Phil Spencer hecha de lágrimas.
Lo más fuerte no es el número, que ya es para mear y no echar gota, sino que la propia Sharma lo ha reconocido en un email interno: "Nuestro negocio hoy no está sano". Y dice más: "Operamos con márgenes 3 a 10 veces más bajos que otras plataformas". Vamos, que están vendiendo humo a precio de oro. Han metido una pasta brutal en estudios, en el fichaje de Activision Blizzard por 69.000 millones de pavos, y al final el chiringuito no tira. Por eso han anunciado 3.200 despidos en Xbox este año fiscal, de los cuales 1.600 ya han volado. Y cuatro estudios han cerrado o están en proceso de ser vendidos. Todo para sostener un modelo de negocio que, seamos sinceros, nunca fue sostenible.
El problema de Game Pass es que prometía el oro y el moro: juegazos day one, catálogo infinito, y todo por una cuota mensual que parecía un chollo. Pero la realidad es que mantener eso cuesta un pastón, y cuando los suscriptores no llegan, la cosa se desmorona. Xbox confió en que la gente se apuntaría en masa, pero la competencia (PlayStation, Steam, Nintendo) no se ha quedado quieta, y encima los juegos exclusivos de Xbox no han sido el bombazo que esperaban. Halo Infinite pasó sin pena ni gloria, Starfield fue un bluff, y Forza Motorsport no ha roto moldes. Vamos, que han invertido en contenido para un servicio que no ha enganchado lo suficiente.
Y ojo, porque esto no es solo un problema de números. Es una crisis de identidad. Xbox lleva años intentando ser Netflix de los videojuegos, pero se han olvidado de que la gente también quiere consolas potentes, juegos que no parezcan demos técnicas y un ecosistema que no parezca un mercadillo. Mientras, los despidos se acumulan y los estudios cierran. La industria está en su peor momento de hardware en décadas, según Sharma, y Xbox no es inmune. Así que, colega, si tienes Game Pass, disfrútalo mientras dure, porque con 30 millones de suscriptores y una estrategia que ellos mismos reconocen como fallida, no sé yo si esto tiene futuro a largo plazo.
Segun ha adelantado el medio IGN.



