El secreto de Tiny Bookshop que me hizo replantearme los juegos acogedores
Hello! Eurogamer is once again marking Pride with a week of features celebrating the intersection of queer culture and gaming in all its guises. Things get underway today as Lottie plays historian in Tiny Bookshop and is moved by what she finds. And if you want to catch up on previous years' festivi
Mira, te voy a contar una cosa: llevo años pensando que los juegos acogedores, esos de plantar lechugas o decorar casitas, eran como una manta térmica para el cerebro. Pero Tiny Bookshop me ha dado una hostia de realidad. No porque sea malo, sino porque esconde un puto tesoro que te hace sentir algo que no esperabas.
El juego va de montar una librería ambulante en un pueblucho llamado Bookstonbury. Y sí, es mono, con sus gráficos bonitos y su música relajante. Pero la gracia está en que los clientes te piden libros concretos, y tú tienes que rebuscar entre tus estantes para encontrar justo lo que buscan. O sea, no es solo vender, es conectar. Y ahí es donde entra lo gordo.
Resulta que el desarrollador, Neoludic Games, ha metido un montón de libros reales, desde clásicos hasta cosas más modernas. Pero lo que me ha dejado flipando es que hay un hueco para la historia queer. No te lo cuentan con un cartelito, sino que está ahí, esperando a que lo descubras. Como cuando encuentras un libro de autoría LGBTQ+ en una tienda de segunda mano y sientes que has encontrado un tesoro. Pues eso, pero en digital.
Y ojo, que no es un mensaje tipo 'mira qué inclusivos somos'. Es más sutil. El juego te pone frente a la realidad de que la cultura queer siempre ha estado ahí, en los libros, en las historias, aunque a veces se haya escondido. Y te hace pensar: ¿cuántas veces hemos pasado por alto algo importante porque no nos parábamos a mirar? Es como cuando te das cuenta de que tu librero de confianza lleva años recomendándote autores raros y tú ni te enterabas de que eran parte de algo más grande.
Para mí, que soy un colega que ha jugado a mil cosas, esto me ha recordado que los videojuegos no solo sirven para pasar el rato. A veces, un juego aparentemente simple te da una lección de humanidad. Y Tiny Bookshop lo hace sin ser pesado, sin soltarte un discurso. Solo te deja que descubras ese secreto enterrado, como si fuera un libro olvidado en una estantería polvorienta.
Así que sí, si te gustan los juegos tranquilos pero con chicha, pruébalo. Pero no esperes solo una experiencia relajante. Espera encontrarte con algo que te remueva por dentro. Porque a veces, lo más pequeño es lo que más pesa.
Segun ha adelantado el medio Eurogamer.



