El obsesivo catálogo de los ordenadores de Jurassic Park: 875.000 dólares en hardware real que no podían simular
Hold onto your butts.
Mira, te voy a contar una historia que me tiene enganchado desde que me topé con ella. No es sobre dinosaurios, aunque sí, también. Es sobre algo mucho más friki: los ordenadores que salen en Jurassic Park. Y no me refiero a los que ves en pantalla y piensas "buah, eso es un croma o un fondo digital". No, colega. Todo el chiringuito tecnológico que aparece en la película era real. Tan real que costó una pasta y alguien se ha tirado meses catalogándolo con un nivel de detalle que te deja con la boca abierta.
El responsable de esta locura se llama Fabien Sanglard. Es un desarrollador y escritor técnico que ha decidido meter la cabeza en el mundo de Jurassic Park para documentar cada teclado, cada monitor, cada torre de ordenador que aparece en la cinta de 1993. Y no lo ha hecho a medias: habla de "excruciating detail", que viene siendo un nivel de obsesión que a mí me parece sano, oye. Porque al final, lo que hace es responder a preguntas que nunca supiste que tenías, como: ¿qué teclado usa Samuel L. Jackson cuando intenta evitar que los dinosaurios se escapen? Pues resulta que es un SGI Granite Keyboard (Indigo Style). Ahí lo tienes.
Y ojo, que esto no es una tontería. Sanglard ha tirado de fuentes oficiales, como el libro "The Making of Jurassic Park", donde se cuenta que todo el hardware del set era real porque, según los productores, "el público era demasiado sofisticado en su conocimiento de los ordenadores". Vamos, que no podían meter un croma barato porque la gente se iba a dar cuenta. Así que Silicon Graphics prestó 875.000 dólares en equipos, Apple puso 350.000 y otros 500.000 se fueron en más chismes. En total, más de un millón y medio de dólares de la época en tecnología que ves en pantalla durante unos segundos.
Pero lo mejor no es el dinero. Lo mejor son los detalles. Por ejemplo, el personaje de Dennis Nedry, ese genio informático que acaba siendo el desencadenante del desastre, usaba dos Macs y un SGI Iris Crimson en su escritorio, además de un asistente digital Motorola Envoy. ¿Te imaginas? El tío que lió todo el pollo tenía un set-up que hoy en día valdría una pasta en eBay, pero que entonces era la caña. Y luego está la pantalla del huracán que aparece en el ordenador de la sala de control. Esa animación en tiempo real no era tal: la había creado un programa llamado Earthwatch, usado por meteorólogos de verdad. Según un email que Sanglard recuperó de Gregory Gosson, un técnico que trabajó en la peli, renderizar esas imágenes llevaba tanto tiempo que los meteorólogos se iban a comer mientras esperaban. O sea, que lo que ves en la peli es una animación pregrabada, no un sistema en vivo. Pero vaya, que parecía real.
Y aquí es donde yo me pongo a pensar. ¿Por qué alguien se toma la molestia de catalogar todos estos cacharros? Pues porque es una forma de conectar con una época. Jurassic Park se estrenó en 1993, justo cuando el mundo empezaba a entender qué era eso de Internet y los ordenadores personales. La peli no solo marcó un antes y un después en los efectos especiales con sus dinosaurios generados por ordenador, sino que también retrató una tecnología que, para la época, era ciencia ficción hecha realidad. Y ahora, 30 años después, un tío se sienta a documentar cada pieza de ese rompecabezas tecnológico. Es como una arqueología digital, colega.
Lo flipante es que Sanglard no se limita a listar modelos. Te explica por qué se usaron esos equipos, cómo funcionaban y qué papel jugaban en la historia. Por ejemplo, los SGI eran los reyes del renderizado en los 90, y su presencia en la peli no es casual: eran las mismas máquinas que usaban los estudios para crear los dinosaurios. Así que, de alguna forma, los ordenadores que ves en pantalla son los mismos que estaban generando los efectos que te dejaban con la boca abierta. Es una meta-historia que mola un montón.
Y luego está el tema de la autenticidad. Los productores de Jurassic Park querían que todo pareciera real, y para eso no valía con poner un monitor con un salvapantallas. Necesitaban interfaces que funcionaran de verdad, con sistemas operativos y programas que hicieran cosas. Por eso el set estaba lleno de estaciones de trabajo SGI, Macs y hasta algún que otro PC. Todo enchufado, todo funcionando, todo con su sistema operativo y sus aplicaciones. Y eso, en 1993, era un lujo. Hoy en día, una producción así usaría pantallas verdes y añadiría los ordenadores en postproducción. Pero entonces no, todo era físico.
Lo que más me mola de este catálogo es que te hace replantearte cómo hemos cambiado. Los ordenadores que salen en Jurassic Park son reliquias. Pesaban una tonelada, tenían pantallas de tubo y hacían un ruido de ventiladores que te volvía loco. Pero en su día eran la hostia. Y ahora, con un móvil en el bolsillo, tienes más potencia que todo el chiringuito de la peli junto. Pero, ¿sabes qué? No le quita mérito. Al contrario, hace que aprecies el esfuerzo que hicieron para que todo pareciera real.
Y no solo es el hardware. Sanglard también ha rastreado los programas que se ven en las pantallas. Por ejemplo, el sistema de navegación del parque, el que usa Dennis Nedry para desactivar las vallas, era una interfaz real de SGI. Y el programa que muestra el ADN de los dinosaurios, ese con las letras verdes y las secuencias genéticas, también estaba basado en software real. Todo está documentado con capturas de pantalla, manuales y entrevistas. Es un trabajo de chinos, pero hecho con amor.
Al final, lo que te queda es la sensación de que Jurassic Park no solo fue un peliculón, sino también una cápsula del tiempo tecnológica. Y que haya alguien como Sanglard que se haya tomado la molestia de catalogarlo todo es un regalo para los frikis de la informática y el cine. Porque, como dice la peli, "la vida se abre camino". Y en este caso, la vida de esos ordenadores ha encontrado un hueco en Internet para no ser olvidada.
Así que ya sabes, si alguna vez te preguntas qué teclado usaba Samuel L. Jackson o qué Mac tenía Dennis Nedry, ya tienes la respuesta. Y de paso, te metes en la web de Sanglard y te pierdes un rato. Porque, oye, no todos los días encuentras a alguien que haya dedicado horas a documentar el hardware de una peli de dinosaurios. Y eso, colega, es digno de respeto.
Según ha adelantado el medio PC Gamer.



