El lío del AVE a Extremadura: un parche para no esperar y el miedo a que se quede para siempre
El AVE a Extremadura está dando bastantes quebraderos de cabeza, sobre todo en el cuello de botella que supone la parte que conecta con Casti
Mira, el AVE a Extremadura es como esa reforma de casa que empiezas con un apaño y acabas viviendo con la gotera toda la vida. El Gobierno ha soltado la idea de meter un ramal provisional para que los extremeños no se mueran esperando el tren bala, pero claro, los ingenieros ya han puesto el grito en el cielo: que si esto se queda, que si luego no hay vuelta atrás. Y oye, tienen razón para desconfiar, porque en este país los apaños temporales suelen eternizarse más que las rebajas del Corte Inglés.
Vamos al lío. El Ministerio de Transportes, con esa manía de querer correr sin atarse los cordones, ha dado luz verde a un estudio informativo para un ramal de 18 kilómetros entre Pantoja y Bargas. La idea es que los trenes que salgan de Atocha cojan la vía de alta velocidad hasta Pantoja, se desvíen por Bargas y enlacen con la línea convencional hacia Talavera y luego pa’ Extremadura. Suena bien sobre el papel, ¿verdad? Pues el problema es que esto es un parche, un apaño para no esperar a que se resuelva el follón del paso por Toledo, que lleva años empantanado.
Porque el verdadero meollo está en Toledo. Desde 2020 que se presentó el primer estudio de la línea Madrid-Oropesa, han llovido alegaciones como si fueran chaparrones en abril. El Ayuntamiento de Toledo, los vecinos, los ecologistas... todos han metido cuchara, y el diseño del trazado por la ciudad y por Torrijos se ha tenido que revisar hasta el aburrimiento. Así que mientras unos discuten si el tren pasa por aquí o por allá, el Gobierno ha dicho: ‘Bueno, mientras tanto, hagamos un atajo por Bargas y listos’. Y aquí es donde los ingenieros han saltado.
El Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Castilla-La Mancha no se ha mordido la lengua. Han pedido por escrito, con todas las letras, que el Ministerio declare que este ramal es “estrictamente transitorio”. Vamos, que no se les ocurra dejar esto como solución definitiva. Y es que el miedo no es gratuito: cuando una infraestructura se hace provisional, luego los políticos se olvidan de terminarla porque ya cumple su función a medias. Es la ley del mínimo esfuerzo, tío.
Ponte en situación. El ramal son 18 kilómetros de vía que conectan la alta velocidad Madrid-Sevilla con la línea convencional Madrid-Valencia de Alcántara. En teoría, los trenes extremeños podrían ir más rápido que ahora, que tienen que ir por vías viejas y parar en todos los pueblos. Pero ojo, que no es lo mismo que tener un AVE de verdad, con vías nuevas y curvas suaves. Esto es como poner un parche de rueda en un neumático que está para jubilarse: aguanta, pero no es lo mismo.
Y luego está el tema de los plazos. El Ministerio aprobó el estudio informativo el 19 de mayo, lo metió en el BOE cinco días después, y ahora está en fase de alegaciones. Los ingenieros han aprovechado el trámite para meter su petición. Pero la pregunta del millón es: ¿cuánto va a durar este apaño? Porque si la solución definitiva del paso por Toledo sigue atascada, dentro de diez años seguiremos hablando del ramal provisional como si fuera la panacea, y los extremeños seguirán esperando el AVE de verdad.
No es solo un problema de Extremadura, ojo. Esto afecta a toda la conexión con el oeste peninsular. Portugal también mira de reojo, porque una línea de alta velocidad que conecte Madrid con Lisboa pasaría por ahí. Pero mientras nos enredamos con parches, los portugueses ya están modernizando sus vías. Y nosotros aquí, discutiendo si un ramal de 18 kilómetros es temporal o no.
Lo que me jode de todo esto es la falta de visión. El AVE a Extremadura es un proyecto que llevaba décadas prometido, y cuando por fin se mueve algo, es con prisas y con un apaño. Los ingenieros tienen toda la razón del mundo en exigir garantías, porque si no, este ramal se va a convertir en la excusa perfecta para no invertir en el trazado definitivo. Y luego vendrán los políticos a decir que ya hay alta velocidad, aunque sea de mentira.
En fin, que mientras los extremeños siguen esperando, nosotros nos quedamos con la sensación de que el tren de la modernidad pasa de largo. Y no, no es por falta de dinero, que de eso hay, sino por falta de cojones para tomar decisiones firmes. El ramal Pantoja-Bargas es un parche, y los parches, como los chicles, al final se pegan y cuesta arrancarlos.
Segun ha adelantado el medio Xataka.



