El jefe de Hugging Face se la juega: código abierto o que se jodan los monopolios
Open source AI is booming, according to Hugging Face CEO Clem Delangue. The company has grown into something like a GitHub for AI in recent years, where AI builders can share and download open models and datasets, now used by roughly half the Fortune 500. Delangue has seen the same story play out ag
Vale, sentaos. Os voy a contar por qué el CEO de Hugging Face, Clem Delangue, está más cabreado que una mona con el tema del open source en inteligencia artificial. Y no es para menos. Resulta que su plataforma, que es como el GitHub de la IA, la usa ya la mitad de las empresas del Fortune 500. Pero ojo, que no todo es postureo: según Delangue, las compañías empiezan flipando con las APIs de pago de los grandes, pero cuando ven la factura, salen pitando hacia modelos abiertos. Es la ley del mínimo esfuerzo económico, colega.
Lo que me mola de este tío es que no se calla ni debajo del agua. En el podcast de TechCrunch, Equity, soltó que el debate entre open source y cerrado es más importante que nunca, sobre todo después de que Anthropic haya parado su modelo Fable. Y no es el único que está mosca: le preocupa que cuatro empresas se queden con el pastel y controlen toda la IA. Vamos, lo de siempre: los mismos de siempre.
Pero lo que más me ha sorprendido es cómo Hugging Face está capeando el temporal. Mientras otros startups se dejan la pasta en inversiones, ellos han dicho que no a una millonada de Nvidia. Sí, como lo oyes. Prefieren ser eficientes que venderse al mejor postor. Eso es tenerlos bien puestos, o al menos, saber cuándo decir que no.
Y luego suelta la bomba: la robótica. Dice Delangue que ahí el open source es aún más urgente que en chatbots o herramientas de código. ¿Por qué? Porque un robot va a ver tu casa, tu familia, tus movidas más privadas. Si eso cae en manos de un monopolio, apaga y vámonos. Prefiere que el código esté abierto para que cualquiera pueda auditarlo, no como con las cajas negras de las grandes tecnológicas.
En resumen, el tío tiene razón: el open source no es un capricho, es una necesidad para que la IA no se convierta en un cortijo de cuatro iluminados. Y mientras tanto, en China están soltando modelos como churros que se descargan hasta en Estados Unidos. Pero Delangue, lejos de echarse las manos a la cabeza, dice que eso es un problema que se arregla, no una razón para desconfiar del open source. Vamos, que prefiere competir que cerrar puertas.
Segun ha adelantado el medio TechCrunch AI.



