El Ghost in the Shell que estábamos esperando: color, humor y sangre pixelada
Coming to Prime Video July 7, Science Saru’s 2026 adaptation of Ghost in the Shell gets off to a thrilling start with stunning animation and a great tonal balance.
Mira, te voy a ser sincero: cuando anunciaron otro Ghost in the Shell, puse los ojos en blanco. No es que la franquicia esté muerta, pero las últimas adaptaciones habían sido como un mal café: te dejaban con mal sabor de boca. Pero entonces llega Science Saru, el estudio que te hizo flipar con Devilman Crybaby y Japan Sinks, y resulta que han cogido el material original de Masamune Shirow y le han dado un lavado de cara que no sabía que necesitaba.
Lo primero que te choca es el color. Olvídate del tono grisáceo y lluvioso de la peli de 1995. Esto es vibrante, casi psicodélico por momentos, con unos fondos que parecen sacados de un sueño ciberpunk. Y luego está la sangre: cuando alguien explota (que pasa más de lo que esperas), la sangre es pixelada, como si fuera un videojuego de los 90. Es una elección que podría sonar a tontería, pero le da un toque de humor negro que encaja de puta madre.
Porque sí, este Ghost in the Shell tiene humor. Y no es humor forzado ni metido con calzador, sino el que ya estaba en el manga de Shirow y que las adaptaciones anteriores habían ignorado por completo. Los personajes se vacilan entre ellos, hay caras exageradas y situaciones absurdas que contrastan con los temas filosóficos de siempre: ¿qué cojones significa ser humano cuando tienes un cerebro cibernético? ¿Dónde está el límite entre tú y la máquina? Todo eso sigue ahí, pero ahora te lo tomas con una sonrisa en lugar de con cara de culo.
El primer episodio te mete de cabeza en el mundo, quizás demasiado rápido. Si no estás familiarizado con el lore, igual te pierdes un poco con tanto cibercerebro y prótesis. Pero una vez que entras en el ritmo, la cosa fluye. La animación es una pasada: mezcla dibujo a mano con 3D de una forma que no chirría, y las escenas de acción tienen una fluidez que te deja pegado a la pantalla.
Lo mejor de todo es que, por primera vez en décadas, tenemos una adaptación que respeta el material original sin darle miedo a ser divertida. No es la obra maestra existencial de Oshii, pero tampoco lo pretende. Es un Ghost in the Shell que se permite respirar, reírse un rato y recordarte que, al fin y al cabo, esto es un puto cómic de ciencia ficción.
Segun ha adelantado el medio IGN.



