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El final de Cyberpunk: Edgerunners pudo ser una pesadilla peor que la de David

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Counting my cyber-blessings.

El final de Cyberpunk: Edgerunners pudo ser una pesadilla peor que la de David

Vale, colega, si has visto Cyberpunk: Edgerunners sabes que el final te deja hecho polvo. David palmando, Rebecca reventada en medio de una conversación, Lucy sola mirando al sol... Vamos, una patada en los huevos emocional. Pero resulta que podía ser mucho más jodido. Y cuando digo mucho, es mucho.

El escritor y productor de la serie, Bartosz Sztybor, soltó en una entrevista con animecorner que el final que vimos fue el más amable de todos los que barajaron. Sí, has leído bien: el que te dejó con el alma en un puño fue el suave. Porque entre las ideas descartadas había una que te pone los pelos de punta: David no muere del todo. Arasaka lo captura, le arrancan la conciencia de su cuerpo destrozado y lo meten en un robot militar para que pelee en guerras corporativas en África o Sudamérica. Vamos, un puto esclavo cibernético.

Imagínate a David convertido en un Adam Smasher 2.0, programado para matar sin sentir, mientras Lucy no puede hacer ni un pito para salvarlo. Eso no es una tragedia shakespeariana, es terror existencial de manual. Y ojo, que encaja perfecto en el universo Cyberpunk, donde el capitalismo te chupa hasta el alma. Pero menos mal que no lo hicieron, porque si ya lloraste con el final original, con este te pegabas un tiro.

Sztybor lo dejó claro: David está muerto y bien muerto. Ni resurrecciones, ni final feliz con Lucy y siete hijos. Eso sería una puta mierda que destruiría todo el impacto emocional. Y tiene razón, porque Edgerunners duele precisamente porque no hay esperanza. En Night City no hay finales felices, solo prórrogas de la agonía. Así que, aunque joda, mejor dar gracias de que nos libramos de esa pesadilla robótica.

Segun ha adelantado el medio PC Gamer.

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