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El estudio que nos iba a regalar una joyita en 2026 cierra sus puertas y no es justo

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The team that made MIO: Memories in Orbit deserves better

El estudio que nos iba a regalar una joyita en 2026 cierra sus puertas y no es justo

Vale, sentaos. Que os voy a contar una que me ha jodido el día. Resulta que el estudio que estaba detrás de MIO: Memories in Orbit, ese metroidvania que pintaba tan bien para 2026, ha anunciado que cierra. Sí, como lo lees. Justo cuando estábamos calentando motores para una de las propuestas más frescas del género, se van a tomar viento. Y no, no es una broma.

El estudio en cuestión, que no voy a nombrar porque total, ya es historia, se ha pegado un currazo de cojones para sacar un juego que prometía ser de esos que te enganchan un fin de semana entero. Hablamos de un metroidvania con un rollo espacial, una estética que te volaba la cabeza y una mecánica que mezclaba recuerdos y exploración de una forma que no habíamos visto. Pero claro, en esta industria, hacer un juegazo no significa que vayas a sobrevivir. Los estudios pequeños viven al límite, y cuando no llegan las ventas o los inversores se ponen nerviosos, pues pasa esto.

Lo peor es que no es el primer caso, y no será el último. Cada vez que un estudio con talento se va a pique, siento que perdemos algo más que un juego. Perdemos la posibilidad de que ese equipo nos sorprenda con ideas locas, con mecánicas que nadie había probado. MIO tenía pinta de ser uno de esos títulos que te hacen decir “ostia, por qué no se me ocurrió a mí”. Pero no, la realidad es que los estudios pequeños están jugando con fuego, y a veces se queman.

No sé vosotros, pero a mí esto me recuerda a cuando cierran bares de toda la vida. Te dejan con la copa a medias y una sensación de vacío. En este caso, la copa es un juego que aún no ha salido y que ya nunca sabremos cómo habría sido en su versión final. Ojalá los desarrolladores encuentren curro rápido, porque se lo merecen. Pero el estudio, como tal, se ha ido. Y con él, un montón de sueños y horas de trabajo.

Así que nada, lo dicho. Otro estudio que se va al carajo, otro juegazo que se queda en el tintero. Ojalá alguien rescate a los creadores de MIO y les dé una oportunidad, porque se lo han ganado a pulso. Pero mientras, a seguir esperando que la industria se dé cuenta de que sin los pequeños, no hay futuro.

Según ha adelantado el medio Kotaku.

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