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Videojuegos

El director de Clair Obscur: 'Los juegos perfectos son un coñazo, y los mimos también'

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"My theory is that it's just like people."

El director de Clair Obscur: 'Los juegos perfectos son un coñazo, y los mimos también'

Mira, te voy a ser sincero: llevo toda la vida jugando y una de las cosas que más me jode es esa manía de algunos estudios de querer hacer el juego perfecto. Ya sabes, gráficos hiperrealistas, animaciones que parecen de peli de la NASA, y una historia tan pulida que parece escrita por un algoritmo. Al final, te quedas con un producto que no tiene ni puta gracia. Pues bien, el director de Clair Obscur: Expedition 33, Guillaume Broche, viene a decir justo eso: que los juegos imperfectos molan más. Y yo le compro la moto.

En una entrevista con Konbini, Broche soltó una perla que me hizo soltar una carcajada: 'Los juegos que intentan ser perfectos, que intentan arreglar todos sus defectos, suelen ser un coñazo'. Y tiene razón. Es como esa gente que va siempre impecable, sin una mota de polvo, y que no se ríe de nada porque tienen miedo a que se les despeine. Pues eso. Broche compara los juegos con las personas: los que intentan ser perfectos no tienen personalidad, mientras que los que abrazan su lado raro son los que molan de verdad.

Y ojo, que no es solo teoría. En Clair Obscur hay decisiones de diseño que son, literalmente, para cabrear al jugador. Por ejemplo, esos minijuegos que te hacen perder la cabeza. Broche lo admite sin tapujos: 'Sabíamos que iban a ser insoportables, que la gente iba a flipar, pero es parte de la diversión. Pensamos que era gracioso. Y, bueno, es imperfecto, pero nos la suda, lo metemos'. Y eso es lo que mola: un estudio que se atreve a meter mierda a propósito porque sabe que, al final, es lo que hace que el juego tenga alma.

Yo, que soy un defensor del eurojank, del caos controlado, de esos juegos que tienen bugs pero que te enamoran por su personalidad, no puedo estar más de acuerdo. El mismo Broche menciona esa escena infame de Devil May Cry donde Dante grita eso de '¡Debería haber sido yo quien llenara tu oscura alma de luz!' y dice: 'Esos juegos son entrañables. Ves sus defectos y piensas: sí, es cutre, pero me da igual, es parte del personaje'. Y es que, colega, un juego perfecto es como un chiste bien contado sin gracia: te deja frío. En cambio, un juego con jank es como un amigo que se caga en todo, pero te parte la caja.

Así que ya sabes: si ves un juego que tiene fallos, que parece hecho a martillazos, no lo descartes. Puede que sea una obra maestra. Como Clair Obscur, que es una pasada visual, pero también te mete mimos que te dan ganas de pegarles un tiro. Eso es personalidad, joder.

Segun ha adelantado el medio PC Gamer.

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