El desarrollador de Doom que se quedó en la calle: "Que Microsoft te compre no te da nada, solo te destruye"
Xbox layoffs hit id Software one day before releasing the acclaimed Dark Ages DLC
Tío, no sé si te has enterado, pero la cosa está que arde en el mundillo de los videojuegos. Resulta que id Software, los padres del Doom, esos que nos hicieron pegarnos horas y horas matando demonios, han sido masacrados por Microsoft justo un día antes de que saliera su nuevo contenido para Doom: The Dark Ages. Y no me refiero a un recorte de personal normal, hablamos de que de 185 currantes, se han quedado 49. Sí, has leído bien, 136 personas a la puta calle. Y lo más sangrante: el juego que acababan de sacar, el DLC Revelation, está arrasando en Steam y en Opencritic como uno de los mejores de 2026.
Pero esto no es solo una historia de despidos, es la crónica de una muerte anunciada. Un desarrollador de id Software, que prefiere mantener el anonimato porque, oye, no quiere que le caiga una demanda, se ha sincerao con GameDeveloper y ha soltado una frase que te deja helado: "No hay ningún beneficio en ser propiedad de Microsoft. De hecho, han destruido una cantidad inmensa de valor que creo que ni siquiera son conscientes de ello". Y yo, que soy un poco cafre con estas cosas, me pregunto: ¿cómo coño se permite que una compañía que ha facturado 75 mil millones de pavos en la compra de Activision Blizzard haga esto? Porque sí, desde que se gastaron esa pasta, han tenido cinco rondas de despidos masivos. Cinco. Y encima, parece que desde la cúpula de Xbox presionan a Bethesda para que saquen más juegos de Doom, pero luego se cargan al equipo que los hace. Es de traca.
Lo peor de todo es que no es un caso aislado. Mira a Ubisoft Barcelona, que justo cuando sacaban el Assassin's Creed Black Flag Resynced, han soltado a 51 tíos. Y uno de los afectados lo resumió perfectamente: "Da igual que saques un producto bueno, no te garantiza ni un mes de tranquilidad en la industria". Y es que, joder, id Software no es cualquier estudio. Estamos hablando de los putos padres del shooter en primera persona, los que inventaron un género que luego se convirtió en el más gordo del planeta. Y nunca, nunca, habían tenido un patinazo gordo. Pero ahora, con 136 personas buscando curro en una industria que cada vez tiene menos huecos, se va a perder un montón de conocimiento. Años y años de experiencia, de saber cómo hacer que un demonio te dé miedo, de optimizar un motor gráfico para que vuele, todo a la basura porque a alguien en Redmond se le ocurrió que era buena idea recortar.
Y ojo, que el desarrollador anónimo no se corta: "Ni siquiera esperaron a ver si el producto tenía éxito antes de cargarse al equipo". Y es que el DLC Revelation ha tenido unas críticas cojonudas. Pero da igual. En el mundo de los grandes estudios, si no eres un Call of Duty que vende como churros cada año, no vales nada. Y eso que Doom: The Dark Ages fue el lanzamiento más grande en la historia de id Software cuando salió en 2025. Pero un año después, el estudio es una sombra de lo que fue. Es como si comprar un Ferrari y luego desmontarlo pieza a pieza para vender las ruedas por separado. No tiene puto sentido.
Yo, que soy un periodista de mierda pero con criterio, te digo una cosa: esto es lo que pasa cuando el capitalismo más salvaje se apodera de la creatividad. Microsoft no entiende de videojuegos, entiende de números. Y cuando ves que han destruido valor de una manera tan bestia que ni ellos son conscientes, te das cuenta de que el problema no es solo de id Software. Es de toda una industria que se está convirtiendo en un campo de minas. Cada vez que un estudio grande compra otro pequeño, es como si firmaran su sentencia de muerte. Lo hemos visto con Activision, con Bethesda, y ahora con id. Y lo peor es que no hay vuelta atrás. Los que quedan en el estudio están con el alma en un puño, preguntándose si mañana serán ellos los que reciban el email de despido.
Así que ya sabes, la próxima vez que te compres un juego de Xbox, piensa en los 136 tíos que se han quedado en la calle por culpa de una decisión de un ejecutivo que probablemente ni sabe lo que es un BFG. Porque al final, los que pagan el pato son los que hacen que los demonios vuelen, no los que firman los cheques.
Segun ha adelantado el medio GamesRadar.



