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IA

El chiringuito de los despidos: la inteligencia artificial como excusa de lujo

· Photo by Pavel Danilyuk on Pexels
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What makes this combustible: at the very moment that tens of thousands of workers are being shown the door, a small cohort of AI insiders is becoming wealthy on a scale that's hard to comprehend.

El chiringuito de los despidos: la inteligencia artificial como excusa de lujo
Photo by Pavel Danilyuk on Pexels

Vale, colega, sienta'té que te voy a contar un culebrón que está más loco que un cencerro. Resulta que las tecnológicas están en su mejor momento de pasta, batiendo récords de ingresos y beneficios, y al mismo tiempo están echando a la calle a la gente como si no hubiera un mañana. Y el motivo oficial, dicen, es la inteligencia artificial. Sí, la IA se ha convertido en el comodín perfecto para justificar lo injustificable.

Los datos son de escándalo: este año ya llevamos 363 despidos en empresas tecnológicas, unos 150.000 trabajadores a la calle. Eso son 974 personas al día, un 44% más que el año pasado. Y ojo, el mes pasado fue el peor en dos años, con 40.000 despidos. La IA aparece como la causa número uno en todos los sectores, según la consultora Challenger, Grey & Christmas. Pero vamos, que no te lo creas ni de coña.

El ejemplo más sonado fue el de Block, la empresa de Jack Dorsey. Despidió a casi la mitad de la plantilla y el tío salió diciendo que la IA permitía una nueva forma de trabajar. Pero cuando le apretaron un poco, reconoció que durante la pandemia habían contratado como locos. O sea, que la IA era la excusa, no la causa. El inversor Marc Andreessen lo ha dejado más claro que el agua: 'La IA es la excusa de la bala de plata para despidos que en realidad son por haber contratado de más'. Y añade que las grandes empresas están sobrecontratadas entre un 25% y un 75%. Vamos, que se han pasado tres pueblos.

Lo de Uber también es para mearse. La empresa corta plantilla y al mismo tiempo anuncia que va a comprar acciones por valor de 7.000 millones de dólares. O sea, tienen dinero de sobra, pero prefieren gastarlo en recomprar sus propias acciones que en mantener a la gente. Y mientras, los gurús de la IA se forran. Sam Altman, por ejemplo, se ha embolsado 2.300 millones de dólares con la última ronda de financiación. Una pasta que ni te imaginas.

La cuestión es que los trabajadores empiezan a estar hasta el gorro. Las protestas se multiplican y la confianza en las empresas tecnológicas se va al garete. Porque, seamos sinceros, es muy difícil creer que la IA sea la culpable cuando los beneficios son récord y los que toman las decisiones se llenan los bolsillos. Esto es un polvorín que va a explotar, y cuando lo haga, no va a ser bonito.

Segun ha adelantado el medio TechCrunch AI.

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