Apuestas de fuego: cuando un incendio se convierte en un bingo macabro
Wildfire survivors call fire-prediction markets “morally reprehensible” and worry they could increase the risk of arson.
Mira, tío, a veces la gente me sorprende para mal. Y no hablo de los piromaniacos, que esos ya sabemos que están mal de la cabeza. Hablo de los listillos que vieron arder Los Ángeles en enero de 2025 y pensaron: 'Oye, ¿y si me forro con esto?'. Porque sí, mientras Sylvie Andrews y su novio perdían su casa, su barrio y una década de esfuerzo en Altadena, otros estaban en Polymarket echando una partidita con el fuego. Como si fuera la Champions.
Te pongo en contexto: Polymarket es esa web donde apuestas de todo, desde quién gana las elecciones hasta si va a llover mañana. Funciona con preguntas de sí o no, y el precio de cada 'contrato' va de 0 a 1 dólar. Si pagas 50 centavos por un 'sí', es que el personal cree que hay un 50% de que pase. Simple, ¿no? Pues en enero, el equipo de Polymarket soltó casi 20 preguntas sobre los incendios de California: '¿Alcanzará el fuego Santa Monica el domingo?', '¿Cuándo estará controlado al 50%?', '¿Se apagarán antes de febrero?'. La gente se gastó 1,2 millones de dólares en esas mierdas. Sí, has leído bien: 1,2 kilos.
Y claro, cuando Sylvie se entera, suelta un 'wow' que no es de admiración, sino de asco. Y con razón. Porque mientras ella corría con lo puesto, otros veían su desgracia como una oportunidad para sacarse un dinerillo. Lo llama 'moralmente reprobable', y yo no puedo darle más la razón. Pero es que encima hay quien dice que esto podría aumentar el riesgo de incendios provocados. Vamos, que si alguien con malas intenciones ve que puede ganar pasta si el fuego se extiende más, igual se anima a echar una mano. Literalmente.
Lo flipante es que esto no es nuevo. Ya se han hecho apuestas sobre guerras, pandemias y desastres naturales. Pero esto del fuego tiene un punto macabro que no sé explicar. Es como si convirtieras una tragedia en un bingo. Y lo peor es que la plataforma se lava las manos: dice que solo crea los mercados, que la gente decide si apuesta. Vale, pero si sabes que tu herramienta se usa para especular con el dolor ajeno, ¿no deberías hacer algo? Oye, que no soy un santo, pero hay líneas que no se cruzan.
Al final, lo que me queda es que vivimos en un mundo donde hasta el fuego se mercantiliza. Donde hay quien prefiere mirar las llamas desde la pantalla del móvil, calculando cuánto va a subir su apuesta, en lugar de echar una mano o, simplemente, callarse. Y mientras, gente como Sylvie intenta reconstruir su vida con los pedazos de lo que fue su hogar. Pero bueno, supongo que eso no vende tanto como una apuesta. Segun ha adelantado el medio Wired.



